¿Qué es el concurso de acreedores y cómo funciona?

¿Qué es un concurso de acreedores?

El concurso de acreedores es un procedimiento legal que se inicia cuando una persona física o jurídica se ve imposibilitada de hacer frente a sus obligaciones económicas, es decir, cuando una empresa o una persona física no puede pagar sus deudas.

La principal norma del derecho concursal en España es la Ley 22/2033, de 9 de julio, Concursal, la cual ha sido modificada en sucesivas ocasiones, siendo la última reforma la Ley 16/2022, de 5 de septiembre, de reforma del texto refundido de la Ley Concursal, con la finalidad de agilizar los procedimientos de insolvencia en España.

 

 ¿Quién puede presentar un concurso de acreedores?

La declaración de concurso provendrá de cualquier deudor, sea persona natural o jurídica, salvo los considerados como microempresas que se rigen por un procedimiento especial regulado en el Libro III de la Ley, en el cual se otorga todo el protagonismo al deudor, que salvo que se haya nombrado un administrador concursal, será el encargado de su tramitación y ejecución, en unos plazos más reducidos y todo de forma telemática.

El concurso será voluntario cuando la presente el propio deudor. El concurso será necesario cuando lo presente un acreedor.

 

¿Cuándo DEBEMOS presentar un concurso de acreedores?

Cuando una persona física o jurídica se encuentra en una situación de insolvencia, debe acudir a un concurso de acreedores. La presentación de un concurso no es un derecho, es una obligación legal.

La insolvencia será actual cuando no pueda cumplir regularmente sus obligaciones exigibles.

La insolvencia será inminente cuando el deudor prevea que dentro de los tres meses siguientes no podrá cumplir regular y puntualmente sus obligaciones.

La Ley concursal dispone que el deudor debe solicitar la declaración de concurso dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer el estado de insolvencia actual.

No presentar el concurso de acreedores en el plazo señalado puede conducir a una declaración de culpabilidad del concurso, siendo las consecuencias de la calificación culpable, entre otras, la inhabilitación del administrador o liquidador para administrar bienes ajenos en un periodo de dos a quince años, o de manera más grave ser condenado a cubrir el déficit patrimonial de la concursada. Así mismo en caso de concurso de persona física, una de las circunstancias que impiden que el deudor pueda obtener la exoneración del pasivo insatisfecho es si el deudor es declarado culpable.

  

¿Cómo SE INICIA Y SE DECLARA UN CONCURSO?

El procedimiento general se inicia con una demanda que se presenta en el Juzgado Mercantil y, si el juez aprecia que se cumplen con los requisitos necesarios, declarará mediante Auto el concurso de acreedores.

El auto de declaración de concurso contendrá los siguientes pronunciamientos:

  • Carácter voluntario o necesario del concurso.
  • Los efectos que tendrá en las facultades de administración del deudor sobre su patrimonio, intervención o sustitución.
  • El nombramiento del administrador concursal
  • Convocatoria a los acreedores para que comuniquen sus créditos
  • La publicidad del concurso en el Registro Público concursal y en el “Boletín Oficial del Estado”.

Desde el momento que se declare el concurso de acreedores, el Administrador concursal se encargará de fiscalizar la actuación del deudor. Si las facultades del deudor se intervienen, el Administrador concursal deberá autorizar y supervisar cualquier operación que realice la empresa o la persona natural. Si, por el contrario, se establece que las facultades del deudor queden suspendidas, se cesará al administrador societario o se suspenderá al deudor en sus facultades de administración y disposición sobre su patrimonio, sustituyendo dichas facultades por el Administrador concursal.

 

¿Cómo FINALIZA UN CONCURSO?

El concurso puede finalizar de dos maneras. Mediante:

  • La aprobación de un convenio con los acreedores.
  • La liquidación de la sociedad: venta de unidad productiva o venta asilada de los bienes.

Debe recordarse que una planificación y gestión financiera adecuada puede evitar la situación de concurso de acreedores o bien, una vez declarado en concurso, permitir alcanzar una solución viable, como es la aprobación de un convenio con los acreedores y la continuidad de la actividad empresarial.